Activismo del Cambio – Podcast con Elbio Nielsen

Hay conversaciones que empiezan sin guion y acaban revelando más de lo que cualquier propuesta cerrada podría ofrecer. Sentarme a hablar con Elbio, en formato chill, como diría él, siempre tiene el mismo resultado: nos sentamos a arreglar el mundo sin mirar el reloj.

Nos conocemos desde hace tiempo, y cada uno a nuestra manera hemos estado aportando al ecosistema local en diferentes etapas: desde los tiempos de Develop y Betabeers, luego con Demium, y ahora conmigo liderando los BBK Bootcamps y él con sus diversos proyectos y podcasts.

Cada podcast que grabo con él es una foto temporal del presente. Vemos cómo ha evolucionado el propósito de cada uno en este tiempo. Abrirnos a un espacio de reflexión. Y, en especial nuestra conversación es un salto de temas que pueden ir desde el talento, la tecnología, la salud mental, el emprendimiento, y todo aquello que nos apasiona. En el fondo, ambos siempre hemos tenido un objetivo común: impactar positivamente en los demás.

Aquí os dejo el resumen y mis conclusiones principales de este encuentro.

1. La trampa de querer gustar a todo el mundo

Elbio reconoció algo que casi todo el que se dedica a comunicar ha sentido alguna vez: al principio, exponerse da vértigo. Existe la tentación de callarse por miedo a saturar. La ansiedad de que el primer vídeo, la primera charla, le guste a todo el mundo. Con el tiempo, esa expectativa se vuelve insostenible.

Para mí una clave es bajar el listón de esa expectativa: no se trata de convencer a todos, sino de ofrecer algo con honestidad y dejar que cada persona se lleve lo que necesite.

Cuando uno comunica desde un propósito real —y no desde el postureo—, las críticas externas pesan mucho menos. No porque dejen de doler, sino porque ya no ponen en duda algo que uno tiene claro por dentro. Algo muy efectivo es dirigirte cuando hablas a esa persona a la que sabes que esa ponencia o ese vídeo sí le va a impactar positivamente.

2. El terreno de juego: Crear el espacio y soltar el control

Cuando trabajas con personas y con talento, uno de los mayores errores es querer controlarlo todo y gustar a todo el mundo. Eso, al final, genera frustración y miedo. En el ámbito educativo y empresarial, yo aplico una metáfora futbolística con mi equipo:

Nosotros tenemos que poner el terreno de juego. El césped tiene que estar perfecto, las líneas pintadas, las porterías con sus redes y la persona que arbitra, preparada. Pero si luego, si alguien que está jugando coge el balón y chuta en su propia portería… ese ya es su destino.

Nuestra responsabilidad es diseñar espacios donde las mentes puedan enfocarse y crecer, pero debemos aprender a bajar las expectativas y entender que no somos responsables del uso que cada uno haga de ese espacio. Cuando sueltas el control, las cosas fluyen mejor.

3. Inteligencia Artificial vs. Inteligencia Colectiva: El valor del abrazo

Como tecnólogo, la Inteligencia Artificial generativa me apasiona y paso el día experimentando con ella. Sin embargo, en pleno boom tecnológico, estamos viviendo una especie de duelo:

  • La IA te da respuestas rápidas y datos.
  • Las personas te dan experiencias que te tocan el corazón, te motivan y hacen que te haga un click la cabeza.

La inteligencia artificial puede convivir perfectamente con la inteligencia colectiva, sino de combinar ambas. Hay respuestas que la tecnología puede dar con una precisión asombrosa, pero hay algo —una experiencia compartida, un tono de voz, una mirada— que solo ocurre cuando dos personas están realmente presentes la una con la otra.

En mi caso estoy organizando encuentros con grupos pequeños, llamado JAAPI , donde la gente no solo escucha a un ponente de forma unidireccional, sino que participa y comparte, teniendo una presencia activa.

4. La fase de exploración: El propósito no se encuentra en un curso, se encuentra caminando

Hoy en día existe una presión tremenda por «encontrar tu propósito» a los 20 o los 30 años. Se tiende a juzgar a quienes saltan de una disciplina a otra como personas sin foco.

Yo lo veo al revés: es una fase de exploración y acumulación de herramientas. A veces, el camino más inesperado es el que te acerca a tu esencia. Tu inconsciente te va soltando señales. Lo importante no es hacer mil cursos para «aprender a manejar la vida» (eso es imposible y genera frustración), sino atender lo que tienes justo delante en el presente.

Elbio contó que, pese a tener claro su propósito vital desde niño, hubo un largo periodo —hasta pasados los treinta— en que lo perdió de vista. Probó muchas cosas, se dispersó, acumuló experiencias que en su momento no parecían tener relación entre sí.

También me fascina la gente capaz de habitar mundos aparentemente contradictorios: como una ingeniera que pinta cuadros tras un concierto de Heavy Metal, o otra especialista en estructuras de acero inoxidable que a la vez es experto certificado en Hakomi (terapia de escucha presente).

En mi caso, también ocurrió algo parecido ya que no encontraba sentido, o un hilo conductor, a hacer cosas distintas: ocho años con una empresa de desarrollo web, creación eventos y gestión de comunidades, aprender de desarrollo personal y programación neurolingüística. Y sin embargo, mirando hacia atrás, todo mantenía una coherencia que solo se hizo visible con el tiempo. Ahora todo ello me sirve para crear espacios donde la gente se forma, emprende o marca sus objetivos, en programas intensivos.

5. Gestionar la energía como una temporada deportiva

Uno de los aprendizajes más prácticos que he incorporado en mi vida es el de documentar y mapear mi energía. No podemos estar al 100% todos los días; el backlog de tareas es infinito y el burnout acecha a la vuelta de la esquina. Esto es especialmente duro si lo vives como emprendedor en el mundo startup.

  • Planificación del año como un deporte: Yo creo un gráfico de mi energía año a año. Sé perfectamente cuándo tengo mis picos de trabajo y cuándo llegan mis valles.
  • El factor histórico: En mi caso sé que hay momentos, por histórico y acumulación de fatiga de mitad de año, mi energía baja. Eso quiere decir que soy más vulnerable a los conflictos tanto personales o profesionales y debo estar atento..
  • El descanso obligatorio: Agosto y Navidades son mis periodos de desconexión absoluta (modo avión real, sin redes sociales).

Si aprendemos a conocer nuestras curvas de energía, sabremos cuándo empujar un gran proyecto y cuándo parar para protegernos.

6. El impacto real como brújula (Sin billete de vuelta)

Durante la charla hablábamos de que, una vez que se ha traspasado el punto de vivir alineado con el propio propósito, ya no hay marcha atrás. No puedes volver a encajar en un cubículo gris o en una estructura hiperjerarquizada si por ejemplo eso no va con tu naturaleza.

Se puede pasar por dificultades económicas, por proyectos que no salen, por temporadas de freelance más difíciles, pero resulta casi imposible volver a encajar en algo que no tenga sentido, aunque sea más cómodo o más seguro.

Eso no significa que el camino sea lineal ni que siempre esté claro. Significa, más bien, que una vez que uno sabe dónde aporta valor de verdad, cualquier otra cosa empieza a sentirse insostenible tarde o temprano.

En mi caso, el impacto no es algo abstracto; se mide en realidades: ¿Cuántas de las personas que pasaron por los Bootcamps o por la incubadora han cambiado su vida, han conseguido trabajo o han montado su comercio y hoy generan empleo? Ese es el verdadero legado. Cuando alineas tu negocio o tu trabajo por cuenta ajena con ese propósito de dejar algo positivo en los demás, la satisfacción personal es total.

Conclusión: Permítete desplegar tu características únicas

Terminamos la conversación jugando a imaginar cómo nos veríamos dentro de unos años. Elbio se proyectó en dos direcciones que, a primera vista, parecen opuestas: por un lado, un futuro tecnológico, con modelos de inteligencia artificial personalizados capaces de sostener conversaciones a partir de todo lo que ha ido documentando; por otro, un espacio físico en plena naturaleza —pensaba en La Rioja— dedicado exclusivamente al pensamiento profundo, desconectado del ruido. Fue muy interesante la idea que lanzó Elbio: la naturaleza es la tecnología más avanzada y menos replicable que existe.

Ambos nos visualizamos en unos años creando laboratorios de pensamiento o espacios de impacto en entornos naturales, lejos de la ciudad.

Para terminar, si estás leyendo esto y sientes una ganas por hacer algo diferente a lo que dicta tu rutina profesional, da el primer paso ya. No necesitas una estructura gigante ni el plan perfecto.

¿Cuál sería el primer paso posible, ya, sin esperar a tener la estructura perfecta? No hace falta que encaje con lo que haces ahora. Solo hace falta empezar.

Permítete ser diferente, sal del ruido, gestiona tu energía y conecta con tu esencia.

Gracias, Elbio, por la conversación. Seguro que en unos años volvemos a sentarnos a repasar en qué andamos metidos.